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La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) -dependiente del Ministerio de Sanidad– ha aprobado la autorización temporal de la dispensación en farmacia de test de antígenos de uso profesional para la detección del Covid-19. Pero, ¿qué diferencias existen entre estas nuevas pruebas y las que ya se dispensaban en las farmacias?

En el mercado español existen 27 tipos de test de autodiagnóstico autorizados para la venta en farmacias. Pero, tras el colapso de los últimos días, la AEMPS ha aprobado un nuevo test de autodiagnóstico, además del test de antígenos de uso profesional anunciado por la ministra de Sanidad, Carolina Darias. Es decir, las farmacias podrán dispensar hasta 29 tipos de test de antígenos.

Los nuevos test autorizados se basan en pruebas de muestra nasal, como la gran mayoría de los existentes hasta ahora: el hisopo solo se introduce en la nariz unos dos centímetros y no a mayor profundidad, como sí ocurre en las pruebas PCR o en las de antígenos realizadas por profesionales, las conocidas como muestras nasofaríngeas.

«No se pueden dispensar test nasofaríngeos porque los usuarios podrían cometer errores a la hora de tomar la muestra, ya que es más complicado», explica a ABC Antonio Blanes, director de los Servicios Técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF). «Por eso hasta ahora solo se han autorizado la venta de test nasales o de saliva».

En cuanto a la eficacia, Blanes señala que todos cumplen unos estándares de sensibilidad y especificidad superiores al 90%. «De hecho, los de autodiagnóstico pasan además unas pruebas supervisadas por organismos notificados de cada país con otros requisitos, porque van dirigidos a la población general y las instrucciones, por ejemplo, tienen que ser más comprensibles», añade.

Todas estas pruebas sirven para detectar una infección activa, puesto que identifican la presencia de proteínas del virus. Un resultado positivo significa que el virus está presente y probablemente existe una infección en curso, tal y como informa la AEMPS, quien señala que debe realizarse durante los siete primeros días desde la infección «cuando la carga viral está en su punto más álgido». Además, igual que las pruebas PCR, ninguno de los dos es capaz de detectar si ya se ha superado la enfermedad.

El director de los Servicios Técnico del CGCOF señala que estos test profesionales llegarán a las farmacias la próxima semana. «Sin embargo, son una prueba más entre todas las que tenemos, y posiblemente el suministro del resto de test de antígenos de autodiagnóstico se regularice en los próximos días. Tan solo se está ajustando el canal ante una demanda desmedida». Porque, según Blanes, el desabastecimiento actual ha sido provocado por una ‘tormenta perfecta‘: «Se han sumado las fiestas navideñas y los viajes junto con un aumento de las infecciones, pero lo normal es que todo se ajuste en unos pocos días».

Aún se desconoce el precio final a la venta de estos test profesionales, aunque sí se sabe que se dispensarán en cajas de 20 unidades. «Son de precio libre, por lo que dependerá de la cantidad que estipule el fabricante».

Una medida «positiva»

Se trata de una medida aplaudida por el CGCOF, que lo valora «positivamente», si bien espera que pueda hacerse efectiva «a la mayor brevedad». «La situación de escasez de test de autodiagnóstico está afectando enormemente a los ciudadanos, como estamos viendo desde la primera línea de actuación sanitaria en la que se encuentran las farmacias. La mayor urgencia en este momento es que haya abastecimiento», señalan en un comunicado.

Los farmacéuticos han ofrecido su «absoluta colaboración» a Darias, a la AEMPS y a la distribución farmacéutica para «poner en marcha esta y cualquier otra medida que ayude a paliar la situación y permita un abastecimiento suficiente de test para poder colaborar en la detección precoz del Covid-19».

«El objetivo de la actuación del farmacéutico es seguir siendo un profesional sanitario activo que dé respuesta a las necesidades de los ciudadanos y colaborar con la descongestión de los centros sanitarios y la disminución de la presión asistencial, agilizando la detección rápida de positivos para evitar más contagios y la expansión desproporcionada de la sexta ola», aseguran.

Asimismo, insisten en el ofrecimiento realizado por la profesión farmacéutica a las autoridades sanitarias para participar en tareas de Salud Pública a través de la red de 22.137 farmacias, concretamente en el registro y notificación de casos positivos, así como en la emisión de certificados, como se está haciendo ya en algunas comunidades autónomas.

Por su parte, Blanes incide en que estos test son útiles para el control de la enfermedad y para intentar detectar casos sospechosos, «pero es necesario dar un mensaje de prudencia y no pensar que una prueba negativa es una carta blanca». «Solo es una herramienta de ayuda, y en pacientes asintomáticos o con carga viral baja puede inducir a un falso negativo».

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